Tiempo de alegría – Abiud Fonseca
Nuestra vida se caracteriza por constantes búsquedas, decisiones, luchas, disciplinas, angustias, esfuerzos, distracciones, descansos y más. Pero, de todas esas instancias, las que más satisfacción nos traen son los momentos de alegría.
La alegría se presenta generalmente como una respuesta agradablemente desbordante ante ciertos estímulos; aunque a veces también puede provenir de introspecciones positivas que logramos hacer.
La alegría se caracteriza por ser una de las emociones que más se externaliza. Puede ser con risas o carcajadas extensas, con gritos y hasta momentos extasiados, con saltos, bailes y hasta con celebraciones que pueden resultar extrañas. Hasta Jesús, de acuerdo con Lucas 10.21, tuvo una manifestación inusual de alegría. Según los estudiosos, es posible que haya reaccionado dando vueltas ante el reporte de que sus discípulos habían logrado cumplir la misión encomendada.
Siguiendo el ejemplo de nuestro Señor, debemos darnos la oportunidad de vivir más tiempos de alegría, sobre todo si lo hacemos en comunidad.
Celebremos cada logro y cada esperanza que aparezca en nuestro camino. Celebremos la vida de aquellos que hacen posible que la nuestra siga su curso.
En medio de los trajines y avatares de nuestro caminar cotidiano, busquemos tener esos tiempos de alegría que renovarán nuestro aliento para seguir caminando.